Vídeo: Mensaje de Pascua del Cardenal Joseph W. Tobin, C.Ss.R. 2026
Mis queridas hermanas y hermanos en Cristo:
En la primera luz de aquella mañana de Pascua, las mujeres llegaron al sepulcro con dolor y preguntas, sin saber lo que encontrarían. Descubrieron algo que no podían haber imaginado: la piedra removida y el sepulcro vacío. Lo que comenzó en tristeza se transformó en asombro y, finalmente, en una alegría serena y profunda. ¡El Señor ha resucitado como lo había dicho!
Este año, llegamos a la Pascua con mucho en el corazón. Sentimos el peso de la incertidumbre en nuestro tiempo, en un mundo marcado por conflictos y guerras, donde las familias son desplazadas y muchos anhelan seguridad y protección. Hay temores y luchas que afectan a nuestras comunidades y a quienes viven en las sombras, anhelando dignidad y pertenencia. En esta Pascua, nuestro mundo, así como nuestros corazones, está inquieto.
La Pascua no se aleja de estas realidades. Las enfrenta directamente. La resurrección de Jesús nos asegura que Dios está presente incluso en medio del sufrimiento y la confusión. La Pascua nos recuerda que la violencia, la división y la muerte no tienen la última palabra. El Señor resucitado se presenta entre sus discípulos no para juzgar ni condenar, sino para traer paz. Y Él nos confía esa paz.
La promesa de la Pascua no es lejana. Toca nuestras vidas aquí y ahora. En nuestras familias, en nuestras parroquias y en las luchas profundas que llevamos, Cristo resucitado camina con nosotros. Nos encuentra con paciencia y nos llama a ser personas que no se rinden ante el miedo, sino que eligen la compasión, la misericordia y la esperanza, porque Cristo ha resucitado, como lo había dicho.
En la Arquidiócesis de Newark, respondemos a ese llamado a la esperanza proclamando que Somos Sus Testigos. Este esfuerzo no se trata solo de programas o planes, sino que busca modelar una manera de vivir nuestra fe. Nos invita a escuchar con mayor atención, a acompañarnos con mayor fidelidad y a convertirnos en comunidades donde cada persona sepa que es vista, acogida y amada.
Durante estos días del tiempo pascual, damos gracias con alegría por quienes han sido recientemente acogidos a una nueva vida a través del Bautismo, la Confirmación y la Sagrada Eucaristía. Su fe es un signo sereno pero innegable de que Dios sigue dando vida nueva al mundo.
Al celebrar esta Pascua, guardemos en el corazón esta verdad sencilla: el Señor está con nosotros, su paz nos rodea y, aun ahora, está haciendo nuevas todas las cosas.
Que su amor los fortalezca, llene sus hogares de esperanza y traiga consuelo a cada corazón. Bendiciones y paz para ustedes y sus seres queridos en esta Pascua.
Sinceramente suyo en Cristo Redentor,
Cardenal Joseph W. Tobin, C.Ss.R.
Arzobispo de Newark